martes, 15 de octubre de 2013

La Cueva de Cornatel con niños (Villavieja, Bierzo-León)

En el Bierzo, en las proximidades de la localidad de Villavieja, a pocos metros del espectacular castillo de Cornatel, se encuentra una cueva que es un clásico de la espeleología gallega y berciana. Aprovechamos esta entrada para enviar un fuerte abrazo a los compañeros espeleólogos del Bierzo, con los que mantenemos un fuerte vínculo deportivo y de amistas, especialmente a Toño Somoza y Cristian, del E.C. Casteret. Después de visitar el castillo, a poco más de 200 metros, dejamos el coche a la entrada de la localidad de Villavieja. Unas escaleras nos permiten descender a una fuente. En esta zona nos cambiaremos.

No es fácil localizar cuevas que tengan una gran idoneidad para practicar espeleología con niños pequeños. En este caso hemos seleccionado una cueva que, en principio, no se nos hubiese pasado por la cabeza para los más pequeños, de 4-5 años en adelante. El tramo que haremos de la cueva no requiere equipo de vertical-cuerdas para un espeleólogo adulto. En el caso de niños, será totalmente obligado el uso de cuerdas y arneses para asegurarles la progresión. La longitud de pierna de un espeleólogo adulto posibilita hacer todo tipo de trepadas, destrepes y oposiciones, mientras que los pequeños no tienen suficiente "hardware" para este tipo de maniobras. Unido a que en varios pasos hay algunos metros de caída, la progresión con ellos será casi siempre asegurados con cuerda. Por lo tanto, todo pequeño deber ir provisto de su arnés.


Desde la entrada del pueblo, en la zona de la fuente, cogemos sendero que nos lleva, a los pocos metros, a la iglesia de Villavieja. Seguiremos por el camino, siempre ascendiendo. Dejaremos el pueblo, con unas magníficas vistas sobre el castillo de Cornatel.


En las siguiente fotografías la primera mitad del camino, con el castillo de Cornatel al otro lado del valle.




Seguiremos por el camino para, a los 3-4 minutos, localizar una trinchera con mucha pendiente accesible por un sendero, parcialmente oculto, a la izquierda del camino. Los pequeños se colocarán los arneses en el camino, antes de acceder al sendero.


A los 5 metros de iniciar el sendero localizamos un destrepe. Aseguramos a los pequeños con cuerda. En el caso de utilizar cuerda semi-estática es obligado que no pueda existir factor de caída en ningún momento. En otro caso, se deberán utilizar cuerdas dinámicas. Un adulto asegura desde cabecera la progresión de los mini-espeleólogos.


Luego un sendero con cierta pendiente nos lleva, en poco más de 100 metros, a la boca de cueva.


Las vistas desde el sendero siguen siendo espectaculares.


En la boca de cueva, algún pequeño se queda con la boca abierta, valga la redundancia.


Accedemos a cueva por un boca de entrada pequeña. Aunque nosotros tenemos que agacharnos, ellos pasan sin problema. Ser pequeño también tiene sus ventajas en cueva.


Yo te enciendo la luz y tu me ayudas con la mía.


En la entrada los pequeños observan lo que hemos bautizado como pinturas estúpidas. Esas que abundan en cuevas y cañones; y que demuestran el alto grado intelectual y el gran respeto por el medio natural de algunos de los que visitan las cuevas y cañones. En todo momento tratamos de explicarles que eso no se hace, que eso no es arte, etc., etc.


De repente surge la emoción, un murciélago vuela entre nosotros. Aunque muchas personas le tienen miedo a estos fantásticos animales, comprobamos como a los pequeños les produce una cierta admiración, además de emoción de verlos volar entre ellos a gran velocidad.


A los 4 metros de la entrada, una caída de unos 5 metros que, para un adulto, se pasa en oposición sin necesidad de cuerdas. En este caso, es obligado asegurar a los pequeños y, en lugar de progresar en oposición, se hace un destrepe asegurado.



Las formaciones también les llaman la atención.



Un pequeño tramo de progresión pseudo-horizontal. En alguna zona resbala bastante.



Llegamos a la pequeña puerta de la cueva de Cornatel. Tras la puerta un corto pasillo. Luego una gatera a la derecha, dejando un destrepe a izquierda. La gatera hace una "L", para terminar por abrirse.


Después una trepada sencilla, en la que también decidimos asegurar a los pequeños.


Y luego el paso más divertido, el del pequeño lago, con una repisa por la que se puede progresar. Es el momento de buscar la forma de avanzar sin caer al agua. Aquí ser pequeño también tiene su ventaja.




A la salida del pequeño lago, una gran rampa, en la que también aseguramos la progresión.





Antes nuestros ojos aparecen formaciones de mayores dimensiones que las vistas en lo que llevamos de cueva.



En la cabecera de la rampa, en la zona próxima a la trepada al nivel superior de cueva, decidimos finalizar la actividad y regresar sobre nuestros pasos. El acceso al nivel superior tiene una cierta dificultad, lo que la hace poco adecuada para los más pequeños.


Ahora los pequeños avanzan más rápido. Los pasos son conocidos.



En pocos minutos estamos en la gatera.




Y en la galería principal de entrada.


Únicamente nos queda asegurar con cuerda la trepada de entrada, antes destrepe.


Para volver a estar en superficie.



Es hora de reponer líquidos y comer algo.


Y como siempre, de observar el paisaje desde boca de cueva.


Ascendemos por la rampa.



Y en el camino es hora de inmortalizar a los pequeños espeleólogos. Aunque no tenía claro que esta cueva fuese adecuada para pequeños, ha resultado que les ha encantado. El progresar en cuerda, entre otras muchas cosas, ha hecho que disfrutasen mucho. Quieren volver lo antes posible.


Es hora de desandar el camino y descender a Villavieja.


Las montañas de caliza a lo lejos nos hacen pensar en otras cuevas.



En el retorno, en lugar de coger el camino de aproximación, nos adentramos en Villavieja.


Unos vagones nos recuerdan que el Bierzo es tierra de mineros.



Y con esto damos por cerrada esta actividad. No tenía nada claro, antes de hacer la actividad, que esta cueva resultaría atractiva para los más pequeños. El resultado ha demostrado todo lo contrario. La tropa ha salido mucho más emocionada que en otras que, a priori, resultan más idónea para ellos. De todas formas, en la cueva de Cornatel es necesario tomar las medidas de seguridad oportunas, asegurando la progresión de los niños en varios puntos.




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