lunes, 12 de mayo de 2014

Cueva del Escultor o del Alfarero (Peñarrubia, Carucedo, Bierzo-León) [análisis de viabilidad como cueva escuela]

En esta ocasión nos hemos desplazado al Bierzo en nuestra búsqueda de cuevas escuela, viables y adecuadas para la iniciación a este deporte de los más pequeños. Respecto de la Cueva del Escultor o del Alfarero, que traemos a esta entrada, empezaremos diciendo que no es adecuada para los más pequeños. Con niños de más edad podría ser factible, aunque hay algunos factores que hacen que la descartemos.

En las proximidades de la localidad de Peñarrubia, y gracias a las indicaciones de mi buen colega de espeleo, A. Somoza (del G.E. Casteret de Toral de los Vados), accedemos a la conocida como Cueva del Escultor o del Alfarero. Boca localizada en plena carretera. Las obras de la misma cortaron la cueva, dejando una pequeña entrada de acceso. Desde el aparcamiento la aproximación, por carretera, es de 2 minutos. El reducido tiempo de aproximación es una característica buena para una cueva escuela, aunque caminar por la carretera no lo es tanto. En la siguiente fotografía la zona de aparcamiento.


Una boca de entrada pequeña obliga a agacharse. En la siguiente fotografía la entrada desde el interior.


De inmediato nos ponemos de pie, un paso estrecho, y se observan algunas formaciones.


A los pocos metros la galería hace un giro a derecha y, de inmediato, un pequeño pozo en el margen derecho. En las siguientes fotografías en la cabecera del pequeño pozo (4 o 5 metros). Este pozo, en el caso de que las paredes no estén mojadas, se puede destrepar con cierta facilidad. Sin embargo, es de cierta dificultad para los más pequeños que deberán progresar asegurados.



En la siguiente fotografía esperando el turno para descender. Un natural facilita la instalación de una cuerda de ayuda. En el caso de pequeños, lo dicho, asegurarles el descenso o, en el caso de utilizar descendedor, asegurar su progresión.


En la siguiente fotografía en la base del pequeño pozo.


En este punto pasamos un buen rato fotografiando a uno de los habitantes de la cueva, este espectacular arácnido.



Después, no disponemos de fotografías de dicha zona, al tener un paso estrecho, y abandonar mi cámara de fotos en la zona, se cruza dicho paso estrecho, descendente. Se accede a un destrepe delicado, pensando en los pequeños, de varios metros de caída. Aunque un adulto puede progresar con cierta facilidad, se deberá asegurar la progresión de los pequeños. Una de las características que buscamos en una cueva escuela es que, ante cualquier incidente, una camilla pueda progresar con cierta facilitad hasta boca de cueva. Este paso estrecho es totalmente infranqueable para una camilla de espeleosocorro. Por lo tanto, además de las dificultades de la cueva, no del todo adecuadas para los más pequeños, esta característica hace que la Cueva del Alfarero empiece a caer de nuestra relación de cuevas escuela.

De inmediato, llegamos a otro destrepe ramposo, que requiere asegurar a los pequeños, con una pequeña columna en la cabecera. La progresión en cueva empieza a parecerse más a una práctica de espeleosocorro que a otra cosa. En este caso, en lugar de descolgar y contrapesar camilla, lo hacemos con un pequeño. Bueno, la diferencia de peso se agradece.

En la base de la rampa otra gatera, de cierta longitud, ascendente, por la que también sería imposible el movimiento de una camilla. Después de esta gatera ascendente se llega a la cuerda instalado en fijo. En el principio de la gatera damos por finalizada esta visita a cueva, descartando a la misma como cueva escuela.

De regreso a boca de entrada, aprovechamos para inmortalizar alguna de las formaciones. El pequeño se lo ha pasado bien, ha visto todo tipo de formaciones, alguna columna, arañas, ha pasado por gateras, se ha descolgado por pequeños pozos-destrepes y, lo que más le gusta, se ha podido ensuciar sin que nadie le diga nada.


Unos pocos metros por la carretera, cuidado con los coches, y de regreso al nuestro.





2 comentarios:

alberto recio diaz dijo...

genial como siempre,un saludo

Nino dijo...

Gracias Alberto, un fuerte abrazo.