sábado, 29 de octubre de 2016

Coll de Tentes-Refugio de Sarradets-Brecha de Rolando (Pyrénées Ouest, Gavarnie, Francia)

Posiblemente la ruta que mejor sabor de boca nos ha dejado de las del pasado verano por el pirineo francés. Una maravilla 5 estrellas con ambiente de montaña. A los pequeños les entusiasmo. Como es lógico, a planificar con buenas condiciones climatológicas. En otro caso, con niños mejor no.

Lo más impresionante de todo, sin duda alguna, la propia Brecha de Rolando, estrecho collado de 40 metros de ancho y 100 metros de altura. Según una leyenda local, fue abierta por Rolando, el sobrino de Carlomagno, mientras intentaba destruir su espada Durandal golpeándola contra la roca al final de la batalla de Roncesvalles (fuente.: Brecha de Rolando en Wikipedia).

Adjuntamos enlace al fichero kmz para google-earth de la ruta, para cargar en cualquier software GPS que soporte este tipo de ficheros. Ruta no circular que supondrá, ida y vuelta, un total de 13 kms., con un desnivel entre la cota inferior y superior de 650 metros. Se parte del Coll de Tentes a 2179 metros para, pasando por el Refugio de Sarradets, seguir ruta hasta la Brecha de Rolando, a 2817 metros. Planificad para unas 5 horas de actividad, con calma, disfrutando, y haciendo fotografías.

Desde las 8 de la mañana un helicóptero no deja de volar sobre el Coll de Tentes. Aquí las hormigoneras llevan hélices.


Con todo preparado iniciamos el camino en el Coll de Tentes, en un amplio aparcamiento ideal para esta ruta. Una camino en muy buen estado, casi recto, y de poca pendiente, nos lleva hasta el Puerto de Bujaruelo, punto fronterizo entre España y Francia.


En este sencillo tramo nos encontramos con algún desprendimiento de bloques.


En el Puerto de Bujaruelo hacemos una parada para observar el valle, desde este punto en territorio español. Los pequeños juegan a cambiar de país una y otra vez con un simple paso. Menos mal que ahora no hay fronteras, aunque tal y como está evolucionando la Unión Europea, puede que esto no dure muchos años.


En dicho punto hacemos un giro brusco hacia el este. El camino se convierte en sendero y la pendiente empieza a incrementarse ligeramente.


Este tramo no supone mucha dificultad, es relativamente cómodo. En la ladera opuesta observamos el camino de inicio de ruta, desde el Coll de Tentes.


Lentamente vamos ganando altura.


Cada vez el aparcamiento de inicio de ruta se ve más lejos y bajo (siguiente fotografía).


La tropa pequeña juega a levantar grandes bloques.


En otro punto se observa lo que parece una boca de sima. No nos hemos traído el material de progresión vertical.


Los tramos de ascenso se acompañan de otros casi llanos.


A nuestra derecha se levantan paredes de gran altura.


El sendero no tiene pérdida, aunque también se localizan varios hitos, sin nieve, innecesarios.



Y así caen los primeros kilómetros.


Unos habitantes lanudos de la zona pasan de nosotros olímpicamente.


En algún tramo el sendero se hace más divertido, y estrecho.


Hasta llegar a una pequeña explanada, presidida por el hito jefe, con unas vistas del valle que bien merecen una parada. Por dicho valle se precipita, aquí arriba con poca agua, en dirección a Gavarnie, el Gave des Tourettes, uno de los posibles descensos de barrancos de la zona (siguientes fotografías).




Un pequeño nevero se resiste a morir a cierta profundidad.


Cada pocos minutos el helicóptero, que nos acompañará durante toda la ruta, hace pasadas, con su carga de hormigón, entre el Coll de Tentes y el Refugio de Sarradets. Tremenda productividad. Ese piloto no para. Si la empresa encargada de la obra lee esta entrada, por favor, subidle el sueldo al piloto. A este lo dejamos un fin de semana en Galicia y nos termina ese AVE que tantas décadas lleva en construcción, en proyecto, o quien sabe en que. (-: Aunque antes que el AVE, yo personalmente preferiría que nos devolviesen las competencias de la AP-9 para que dejasen de sablearnos cada vez que nos movemos por Galicia.


Ahí va otra vez. Adjuntamos enlace a un vídeo en Full-HD con alguna de las pasadas de nuestra hormigonera volante, tranquilidad, son 160MB.



Llegamos a unas pequeñas palas de nieve. Es agosto y los pequeños no se resisten a jugar un poco con ella.



Para luego seguir nuestro camino por el estrecho sendero. Lentamente se va incrementando la pendiente aunque sigue siendo un tramo cómodo.


Para entrar en una zona de mayor pendiente, en la que tendremos que atravesar un arroyo con unos pequeños saltos de agua, en la parte superior de la siguiente fotografía.


En este punto se forma una pequeña caravana de la gente que está haciendo la subida a la brecha. Con calma, pero sobre todo, con seguridad.


En la zona de agua seleccionad bien el punto para cruzar evitando que un resbalón puede causar una caída. Remontando un poco parece más fácil.


Luego ascendemos por sendero bien marcado por una pared inclinada.


Nuestro amigo de la hormigonera volante no deja de pasar sobre nuestras cabezas, a cierta altura.


Aquí la pendiente se incrementa. Ahora el Coll de Tentes está un buen montón de metros por debajo de nosotros, a lo lejos. En el valle se aprecia el sendero, y unos puntitos de los caminantes que están en los tramos iniciales de la ruta (siguientes fotografías).



Zigzagueando, entre los bloques, ganamos altura rápidamente. Los pequeños suben como motos, un buen tramo, adelantando a todos.


Para parar a descansar. Hay que subir como un viejo para llegar como un chaval, les digo. Ni caso, ellos a lo suyo.


Alguna florecilla se afana por sobrevivir a esta altura.


Arriba algún gran nevero almacena nieve.



Un último tramo nos separa del refugio. La cantidad de nieve se ha incrementado considerablemente en esta zona.


El sendero discurre evitando la nieve.


Nuestro amigo ahora pasa mucho más cerca de nosotros. Esperemos no nos pegue con el cubo de hormigón.


Desde el collado observamos el fondo del valle, y los muchos metros que hemos ascendido.


Y cuando nos giramos, hacia el otro valle del collado, observamos a una vieja amiga de la ruta que hicimos ayer, la gran cascada de Gavarnie, aunque ahora nosotros estamos a más altura. Ciertamente estamos por la parte superior del circo de Gavarnie, en la zona de las cascadas que tanta gracia nos hacían. Nos preguntamos si dichas cascadas estarán equipadas para hacer descenso de barrancos. Tendremos que buscar información.


Buff, ahora nuestro amigo nos pasa cerca. A este paso terminará por peinarnos.


Una larga parada en el collado, antes del refugio, para disfrutar de las vistas. Arriba se aprecia también la parte superior de la Brecha de Rolando, aunque ahora es momento de disfrutar de la gran cascada de Gavarnie, a lo lejos (siguientes fotografías).


Al frente, muy próximo, tenemos el Refugio de Sarradets que, como era de esperar, está en obras.



Un tramo de sendero horizontal nos lleva hasta el refugio.



En este tramo con la cascada de Gavarnie vigilando nuestros pasos.



Y de vuelta a dejar su carga.


Están haciendo una gran planchada de hormigón.


Una pequeña trepada para pasar el refugio, que no está abierto al público por obras.



Desde el refugio la visión de la Brecha de Rolando se hace completa. Realmente es una muy singular representación de la naturaleza. Totalmente espectacular. Aunque todavía nos queda un buen trecho de sendero.


Desde el refugio se observa una gran pala con un estrecho sendero, de cierta pendiente, y con algo de piedra suelta.


Dejamos el refugio.


Y a nuestro amigo de los cielos.



Para iniciar el ascenso por este resbaladizo tramo. Los niños delante y nosotros detrás.


Aquí se gana cota rápidamente. Con calma, como en una peregrinación, nos dirigimos a la brecha.


Ahora es el refugio el que empieza a alejarse bajo nuestra mirada. Una parada para descansar y para disfrutar del entorno. Aquí las prisas no son buenas.



Llegamos a una zona llana, una gran explanada, en roca. Desde este punto vemos una hilera de caminantes ascendiendo por una rampa de nieve, como hormiguitas en su hilera.


Buff, esto no lo tenía en mis planes. Hace dos días coincidimos con un par de personas en la subida al Refugio des Oulettes desde el Pont d'Espagne, con las que estuvimos un rato charlando. Nos comentaron que habían estado en el Brecha de Rolando y que en ningún momento se pisaba nieve. Ante esto, con mi particular odio a las botas de montaña, decidí hacer esta ruta en calzado ligero de deportes, con una suela que se parece más a las ruedas de un fórmula 1 un día caluroso, que a cualquier otra cosa. El más pequeño de los participantes también monta slicks.


Al final subimos la zona de nieve pero no sin un buen montón de resbalones, utilizando nuestras manos a modo de piolet. No, en este tipo de rutas, mejor siempre con botas de montaña, provistas de buenos tacos y, como mínimo, un bastón.


Por encima de la nieve, un pequeño tramo de sendero en roca, entre bloques.


Nos lleva a la brecha.


Hacia abajo, el valle a nuestros pies, y una considerable cantidad de nieve-hielo.



En plena brecha aprovechamos para hacer las tareas cotidianas, atender el WhatsApp, una miradita a nuestro GPS para ubicarnos respecto a otros picos y valles de la zona, incluido el Monte Perdido, etc.


Los pequeños prefieren jugar con las piedras.



Nos alejamos un poco, por el lado del valle en la zona española, para poder ver la Brecha de Rolando en toda su amplitud. Realmente soberbia.



Nos paramos un buen rato tratando de vislumbrar la ruta de acceso a la brecha por el valle contrario. Por ahí abajo también está la Cueva de Casteret, descubierta y explorada por Norbert Casteret en 1926. Está considerada como la cueva de hielo fósil más alta del mundo.




Aunque claramente me quedo con la parte francesa, mucho más abrupta, con mucha más nieve.


Algunos deciden seguir ruta a una de las ascensiones clásicas de la zona, el Pico Taillón, de 3144 metros. Una pena, si el equipamiento de nuestros pies fuese el adecuado, seguiríamos hacia el Taillón, aunque así lo más aconsejable es iniciar el descenso.


Descender siempre es peor que ascender. La tracción es diferente y la posibilidad de caída mayor. Pero antes observamos los pequeños puntos de las personas que se encuentran en la base de la pala de nieve.


Ellos siguen a lo suyo, jugar. Están fabricando hitos.


En el descenso decidimos no coger la zona de nieve, por razones obvias del calzado que llevamos, y decidimos descender por una zona de roca (siguiente fotografía).


Para luego continuar por una pendiente pedrera (siguiente fotografía).


Para llegar a una zona de nieve, pero en este punto sin pendiente, por lo que resulta totalmente sencillo atravesarla (siguiente fotografía).


Lugo nos queda una zona de cierta pendiente, con piedra suelta, que nos tomamos con calma, antes de llegar al refugio de Sarradets. Y ahí sigue nuestro amigo de la hormigonera alada, aunque ahora tomando tierra. Posiblemente necesite repostar. No ha parado en toda la mañana.


Pasado el refugio una parada para observar las maniobras del helicóptero.


Y vuelta a descender, entre bloques, por sendero bien marcado y relativamente sencillo.


Zigzagueando vamos perdiendo cota.


Para entrar en la zona de roca.


Y volver a atravesar el arroyo. Como en la subida, escoged bien el punto para atravesarlo.


Una mirada arriba y observamos el último tramo del descenso (siguientes fotografías).



De vuelta al gran hito que tanto nos llamo la atención en la subida, auténtico balcón con unas vistas impresionantes, no dudamos en volver a parar. El descenso se está haciendo muy rápido. Los pequeños se han acostumbrado a caminar por este tipo de terreno y realmente van como motos.


Aunque un poco de relax y disfrutar de la zona bien vale la pena.


Luego, vuelta al rallye, por sendero bien marcado. Ellos delante, nosotros detrás.



En las inmediaciones del Puerto de Bujaruelo sentimos que el final de la ruta está próximo.




No queremos cerrar esta actividad y decidimos darnos un pequeño paseo por el puerto.


Al otro lado el valle que nos ha acompañado durante la primera mitad de la ruta, en la siguiente fotografía.


El último tramo de camino, con el Coll de Tenes al fondo, cerrará nuestra andadura.


Nos detenemos un rato en la cartelería del inicio de ruta. Intacta, sin pintadas, en perfecto estado.


Así como de los diferentes picos que tenemos ante nuestro ojos, algunos por encima de los 3000 metros.


Y con esto, de vuelta en nuestro vehículo, nos vamos directos a la nevera a reponer fuerzas. Una ruta totalmente 5 estrellas, una maravilla, muy variada, a planificar sin duda alguna. Con niños consultar las condiciones climatológicas y nunca hacerla si no son favorables. Tomad las medidas de seguridad necesarias a cada situación y, o, condición física de los pequeños, dado que estamos en una ruta de montaña y este tipo de entornos pueden ser cambiantes e imprevisibles (nubes y niebla, bajada de temperaturas, caída de piedras, etc.). Para otra subiremos al Taillón y puede que también nos acerquemos a la Gruta de Casteret, aunque todos coincidimos en que volveremos.


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