lunes, 26 de septiembre de 2022

Forgas do Fial (Seceda, Lugo) [v3a3III]

Si acudimos a la Real Academia Española nos encontramos, respecto al término bonito, "Pez teleósteo comestible, parecido al atún, pero más pequeño". El Forgas do Fial no es un pez, pero si encaja perfectamente con esa otra acepción del término bonito "lindo, agraciado, de cierta proporción y belleza". Pue eso, estamos ante un bonito descenso, con varios puntos que llaman la atención; su vegetación, la formación de algunas de sus dificultades, las estalactitas y formaciones ferruginosas que nos encontramos en varios puntos del descenso, son sin duda algunos de los atractivos del Forgas do Fial. Hice todo un reportaje fotográfico del descenso para documentarlo pero, desafortunadamente, las fotos son una auténtica basura. Nunca me había pasado algo así en fotografía en barrancos. Sin duda, tengo que dejar de beber agua para que no me pasen estas cosas.

Entre la documentación de este descenso en la red destacar.:

http://www.docuwiki.infobarrancos.es/doku.php?id=barrancos:lugo:forcas_fial

http://yxux.blogspot.com/2018/09/barranco-forcas-do-fial-o-courel-galicia.html

- O la página con unas fantásticas fotografías de nuestro amigo y compañero Ramón Vila Anca, http://ramonvilaanca.blogspot.com/2019/02/descenso-forgas-do-fial-seceda.html

En estas páginas-referencias tienes la información más que necesaria de este descenso. Además, no podemos olvidarnos de la fuente de todas ellas, el libro de Barrancos del Lejano Oeste, de Richard Redondas y Carlos Ares, aperturistas y equipadores, entre otros, de este y otros muchos descenso de la zona.

Para la aproximación, utilizamos uno de los "tracks" disponibles en la red, en formato kmz, que adjuntamos aquí.

El punto de partida, pensando en que únicamente es necesario un vehículo, se localiza en un amplio aparcamiento de la localidad de Seceda, con espacio para 12 a 15 vehículos.


Desde el mismo aparcamiento nos adentramos en el pueblo, por la calle que sale por uno de sus laterales, en ligero ascenso.


Casi de inmediato, cogeremos la primera a la derecha en dirección a la iglesia.


Para encontrarnos una fuente y un lavadero.


Nada más pasar la fuente, no continuar por el camino principal que nos llevaría a la iglesia. De inmediato cogemos a la izquierda para subir unos pocos metros a un sendero-ruta.


Para coger el sendero a derecha, en sentido contrario al pueblo de Seceda. Seguiremos ese camino en todo momento. En cierto punto veremos un desvío a izquierda, que no cogeremos. Una marca en aspa nos indica el desvío que no debemos coger. Continuaremos por la ruta marcada con doble línea, la principal, siempre en dirección al valle en el que se encuentra el descenso. Perderse es casi imposible, incluso sin track alguno, simplemente siguiendo lo que marca el sentido común.



 A cierta altura veremos un sendero poco marcado y con algo de maleza a derecha, antes de llegar a unos carteles informativos de la ruta (estos pueden desaparecer con el tiempo). En este punto, en lugar de continuar por el camino principal, cogeremos este sendero a derecha, que inicia un ligero descenso hacia el río.


Hasta llegar a un puente de madera, en no muy buen estado, sobre el curso del río.


Aquí decidimos atravesar el puente y seguir por el margen izquierdo del cauce. Llegamos a un punto en el que el sendero finaliza y decidimos entrar en este punto al descenso. Luego veremos que nos hemos saltado una espectacular dificultad del inicio del descenso. La aproximación hasta este punto nos ha supuesto 35 minutos. Posiblemente lo mejor sea el acceso por el margen derecho del río, sin cruzar el puente o, en cierto punto, de ir por el izquierdo, ascender ladera arriba para pinchar-entrarle al río unos cuantos metros más arriba. A posteriori de la publicación inicial de esta entrada me comenta mi colega Prego que mejor no cruzar el puente y seguir por el margen derecho del río, para pinchar con la parte superior del descenso.

En nuestro caso utilizamos un árbol para acceder en este punto. De inmediato nos encontramos una zona altamente estética que aglutina un espectacular conjunto de formaciones ferruginosas.



Remontamos río arriba para, en unos pocos metros, encontrar una dificultad con una poza de recepción formando un semicírculo casi perfecto. Todo un espectáculo, junto con la vegetación que decora la zona.


No sentimos en absoluto el entrarle por debajo. Este es un descenso para que disfruten los sentidos, en el que el factor deportivo, que con más caudal lo tiene, pierde importancia.

Un buen rato disfrutando del entorno, para iniciar el descenso.


Y aquí, la cago. Llevo muchos años que no veo un pimiento y, como dice mi buen colega Prego, debería haberme puesto gafas hace mucho, mucho tiempo. Pues nada, que puse la cámara en modo bajo el agua, y el resultado del resto de fotos, para tirar. Tal vez es hora de comprarme unas gafas, y tb. unas botas de barrancos, entre otras muchas cosas. Esto de manejar una cámara al tacto, o hacer nudos y mover cuerda sin ver bien lo que hago, empieza a ser un poco lamentable. Sigo esperando a que mis hijos me cojan el relevo, pero creo que prefieren que sea el viejo el que curre. Adjunto las pocas fotografías que he podido salvar-recuperar.


La vegetación es otro de los valores añadidos de este descenso, ... No todo son malas noticias. Hace falta un poco de optimismo después de los bestiales incendios que asolaron el Courel este verano pasado. El valle de este descenso se ha salvado, afortunadamente, por muy poco.


En cierto punto del descenso también observamos un tronco que ha descendido de las alturas para generar una mata de raíces y así poder captar agua y minerales. Si alguien puede ilustrarnos sobre esta especie sería de agradecer. A mis hijos les ha llamado mucho la atención, observar un árbol que flota en el agua.


La progresión discurre por dificultades de pequeñas dimensiones, en algunos puntos en auténticos estrechos. Con una cuerda de 26 metros en doble se montaron todas las dificultades sin problema alguno. Bueno, y no te olvides meter la de "backup". Y el neopreno indispensable en cualquier época del año. El agua está muy fría.



Los tonos rojizos son una de las tónicas habituales en el Forgas do Fial, pudiendo observarse diversas formaciones de intenso color.



También nos encontramos una tupida red vegetal que nos recuerda a las redes de pesca.


Y la que mis hijos han bautizado como A Meadiña.



En el descenso encontraremos tanto cabeceras con parabolts y anilla en doble punto, como naturales, todos ellos perfectamente montados y con redundancia.


La segunda mitad del descenso es más deportiva que la primera, con algunas dificultades que discurren por estrechos que, con un caudal alto, pueden llegar a causar ciertos problemas.


Hacia el final nos encontramos una dificultad preciosa, la indicada en topo como C11, que apunta totalmente a que puede hacerse como tobogán, muy vertical, pero tobogán a fin de cuentas. Tiene un pequeño tramo partido en la parte baja, pero metido hacia dentro. Con caudal apostaría a que no tiene dificultad alguna en toboganearse. Mis huesos, con la edad, no aguantan los golpes como antes, pero claramente habría que probarlo. ¿Alguien tiene información sobre el mismo o lo ha toboganeado?.

Y con esto, en las 2 horas que marcan las reseñas, incluida la principal de todas ellas, el libro "Barrancos del Lejano Oeste", terminamos en el puente de final de descenso. La tropa espera. En poco más de cinco minutos, carretera arriba, recuperamos el coche dejado en el aparcamiento de Seceda.


NOTA.: Las fotografías de esta entrada no reflejan en absoluto lo que nos encontramos en el descenso. Son muchas las dificultades que no he dejado fotografiadas, entre ellas la mayor parte de las más estéticas e interesantes. Para otra, ...

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