domingo, 5 de agosto de 2012

Descenso de barrancos con niños. Primer contacto: Río Vero. Tramo Puente de Villacantal-Barranco de la Fuente (Sierra de Guara-Huesca)

Esta actividad se constituye como un primer contacto de los pequeños con el mundo del descenso de barrancos. El objetivo es que se familiaricen con el material, la progresión y el medio. Las características del tramo hacen que la actividad no requiera una cierta planificación, tal y como veremos se hará necesaria en futuros descensos.

El Vero es uno de los descensos clásicos de la Sierra de Guara, en Huesca. Aunque con un caudal tipo no tiene dificultad técnica (otra cosa es con caudal alto), tiene como dificultad, para hacerse con niños pequeños, su longitud. En este caso, y dado que será su primer contacto con este deporte, y el objetivo es que se lo pasen muy bien y quieran repetir, se ha seleccionado un pequeño tramo del Vero. En concreto, el comprendido entre el Barranco de la Fuente y el Puente de Villacantal.

Existe mucha y variada información sobre este Barranco. De todos los enlaces existentes destacar el siguiente.:
Otros enlaces del río Vero.:


Preparación previa y equipamiento.
Es un pequeño tramo del Vero sin dificultad técnica, por lo que no se incluye ningún tipo de material de progresión vertical. Se incluyen neoprenos completos para los niños (3-4 mm.), escarpines, cascos (bien ajustados a sus pequeñas cabezas), chalecos salvavidas de su talla (en el caso de no saber nadar). Además, comida varia y agua. Es fundamental tener a los pequeños bien hidratados.

Aproximación.

Partimos de Alquezar. Nos acompañan dos pequeños, uno de 7 años, con un buen nivel de natación, y otro de 4, que no sabe nadar.
Por las calles de Alquezar

Desde el núcleo urbano de Alquezar cogemos el camino que, de inmediato, nos mete en el Barranco de la Fuente. En todo momento descendemos entre sus paredes. Sorprende la vista de la Colegiata de Alquezar.
Colegiata de Alquezar

Un gran número de pasarelas y escaleras en madera nos descienden hacia el Vero. Algún pasamanos hace que los niños tengan que progresar por un camino de roca. La aproximación, tomándola con calma, y siempre descendiendo, es de 1h.

Descenso-aproximación por el Barranco de la Fuente

Llegamos al Vero para apreciar el entorno de confluencia con el Barranco de la Fuente.




El descenso (en este caso ascenso).
En el cauce iniciamos, al revés de lo habitual en este deporte, el ascenso por el Vero. A los pocos metros nos encontramos una gran bóveda excavada por el Vero en su margen izquierdo. Es el lugar ideal para que tomen su primer contacto con el material y el entorno. Tras ajustarles adecuadamente sus neoprenos y, en el caso del pequeño, el chaleco salvavidas, se introducen en el agua bajo la bóveda. En un primer momento los dejamos con la gorra, para que no se vean agobiados por el casco. Los primeros contactos, mejor, poco a poco.


Los dejamos un buen rato en esa zona para que se familiaricen con el entorno y, por encima de todo, disfruten.




Al pequeño, lo que más le llama la atención, que pueda mojar su calzado sin que le digamos nada. Y pregunta, ¿pero puedo mojarlos?. Insiste en que quiere ir en escarpines. Después de un buen rato comprueba que no es una buena idea para progresar por los barrancos. Y con todo esto, continuamos el ascenso.

Avanzar por el agua con sus pequeñas "patitas" no les resulta fácil. Poco a poco le van cogiendo el tranquillo.


Tras unos tramos avanzan con cierta agilidad, siempre jugando y disfrutando.



Llegamos a una zona ideal para que prueben con otra de las técnicas típicas de progresión en cañones, el salto.


Es este momento el ideal para cambiarles la gorra por el casco. Fundamental que sea de su talla y que esté perfectamente ajustado. Aunque es algo obvio, los pequeños no son muy amigos de llevar casco, y mucho menos de que esté muy ajustado y amarrado por cintas.  



Y, ¿a quién no le gusta saltar?. Según la edad de cada uno se buscan distintos saltos, repitiéndolos en varias ocasiones y tratando de corregir la técnica y forma de entrada en agua. También, que no se puede saltar en todas partes, que existe una cosa llamada profundidad.




Curisosamente, me llama la atención que el pequeño no sabe saltar de pie. En todos los casos se lanza en plancha. Aunque trato de explicarle la forma de saltar de pie, una y otra salta en plancha. Ufff, me trae muchos recuerdos.


Después de un buen rato, y de un gran número de saltos, continuamos con el ascenso. A los pocos metros, son ellos los que están buscando rocas y puntos de salto para continuar con la diversión. Realmente le gustan los saltos.


Cuando los bloques desaparecen, o la profundiad hace imposible todo tipo de saltos, no queda otra que continuar.



Una pequeña corriente es ideal para meterlos entre la "espuma".


Y entre la aproximación, progresión y un gran número de saltos, entre otros, los dos pequeños se nos quedan dormidos en pleno cauce. Estos no entienden de tener que continuar. Aquí el tiempo tiene que estar planificado con mucho margen. Y si están cansados, lo mejor es parar y que duerman un poco. Sin pasarse, para que no se levanten como auténticos "zombis". Las sacas, cuerdas de estar disponibles, etc., pueden constituir un cómo colchón.



Al despertarse, es hora de comer un poco y, fundamental, hidratarlos. Proseguimos el ascenso, corto ascenso. Inicialmente los llevamos de la mano. Han despertado de su siesta aunque todavía tienen una cierta "caraja" encima.



Y llegamos al Puente de Villacantal, de finales de la Edad Media. Llama la atención la grandeza del puente respecto a lo minúsculo del camino-senda. Ha sido un tramo pequeño del Vero aunque, para los pequeños, ciertamente intenso y novedoso, además de muy divertido.


En el puente los cambiamos (es fundamental disponer de ropa seca para ellos) e iniciamos el retorno por el sendero cañonero en el margen derecho de regreso a Alquezar.


El sendero siempre en ascenso nos llevará a las proximidades de Alquezar.


Desde el sendero los niños identifican en el cauce algunos de los puntos de su ascenso.



Y si partimos con una imagen de la Colegiata de Alquezar, terminamos con la misma "estampa".


En algo más de 1 hora, y tras un tramo final de descenso, llegamos a Alquezar. En total han sido 5 horas de actividad muy relajada. El buen comportamiento de los dos pequeños en este tramo del Vero hará que organicemos un descenso para el día siguiente, algo más complejo para ellos en aproximación y desarrollo, aunque esta será otra historia.


Entrada-menú principal actividades

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